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04.

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1963—1978

Manos a la obra

Viaje a las estrellas

La era espacial se tradujo en blanco y plateado con los diseños de Courrèges, Rabanne y Cardin. Mientras los jóvenes del mundo despertaban conciencias, la moda los acompañó con estampados psicodélicos y piezas contestatarias unisex, jeans y tejidos folk.

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Una nueva luz

Un regalo de Navidad

 

Durante el invierno de 1963, la familia Baillères concluyó el proceso de adquisición de El Palacio de Hierro. Al término de la Segunda Guerra Mundial, los franceses Signoret y Couttolenc decidieron vender sus almacenes en México.

El Palacio de Hierro Durango, ca. 1963.

La Familia Baillères​

Los nuevos dueños modernizaron el negocio de la moda, con un equilibrio entre lo innovador, lo clásico y lo sofisticado.

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El Palacio de Hierro Durango, ca. 1963.

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La tienda del siglo

Para transformar el diseño de la tienda se contrató al despacho neoyorquino Copeland, Novak & Israel, quienes junto con Don Alberto, imprimieron un toque de elegancia contemporánea al almacén. Ese mismo año, Durango fue nombrada “la tienda del siglo” por la revista Harper’s Bazaar.

El Palacio de Hierro Durango, ca. 1963.

Reencontrar el camino

El Palacio de Hierro Centro se había transformado en una tienda de descuento: su remodelación en 1972 le regresó su antiguo lustre.

Anuncio de El Palacio de Hierro Centro, 1958

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Las pasarelas de un palacio

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El Salón Internacional abrió la puerta a grandes marcas de ropa y colecciones con desfiles celebrados en jardines, embajadas y residencias particulares que atrajeron al jet set mexicano.

El Salón Inglés fue un lugar privado para los hombres de buen gusto. Sus páneles de madera le daban gran carácter y elegancia; aquí se podían mandar a confeccionar los más finos atuendos y accesorios.

Gentlemen only

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Desfile de modas con diseños exclusivos del Salón Internacional

El Salón Inglés

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¡Santa Claus está en Durango!

La tradición de ambientar las tiendas resultó un éxito: en Navidad había aparadores con arbolitos y regalos. Los niños alimentaban la ilusión con los personajes disfrazados, como en los almacenes de Estados Unidos.

Jardín de El Palacio de Hierro Durango, ca. 1967

El color de la plata

En la búsqueda de nuevas estrategias comerciales, El Palacio de Hierro creó su propio quinto de plata, sello que aparecía en candelabros y jarras de plata Sterling, que durante años se vendieron en el Departamento de Platería.

¡Arroooz!

Los extravagantes diseños de trajes de baño en los años 70 reivindicaban la libertad del cuerpo, en la misma tesitura que las películas del galán de moda, Mauricio Garcés.

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El departamento de regalos exclusivos

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En la piscina con Maurice

Anuncio trajes de baño, ca. 1970.

La comedia en nuestra publicidad

Los fabulosos años setenta, cuando las campañas de la Venta General hacían guiños de cierta comicidad hacia un público ávido de sorpresas.

La icónica fachada de El Palacio de Hierro Polanco

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