
Una familia visionaria
El lema de Don Raúl Baillères, el visionario empresario que se interesó por comprar El Palacio de Hierro a principios de los años 60, era casi irrebatible: “Para hacer buenos negocios no se necesitan genios, sino gente con sentido común, que es el menos común de los sentidos”.
De joven, Don Raúl trabajó en el Equitable Trust Co., que abrió sus oficinas en México en 1918. Rápidamente llegó a ser gerente y aprendió acerca del manejo de la plata y su comercialización, por lo que en 1934 fundó Crédito Minero y Mercantil (CREMI), que se convirtió en la ventanilla del Banco de México para la venta de oro y plata a los orfebres y joyeros del país. Más tarde fundó una hipotecaria, una afianzadora, varios negocios más y la Asociación Mexicana de Cultura, de donde se formaría después el ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México). En 1941, al frente de un grupo de empresarios mexicanos, Don Raúl Baillères concretó la compra de la Cervecería Moctezuma.

Vista de la Cervecería Moctezuma, ca. 1941.
Don Alberto Baillères, un gran soñador con los pies en la tierra
Digno heredero de su padre, el joven Alberto Baillères se interesó muy pronto por los negocios. Cuando aún era estudiante, entró a trabajar en el Banco de Comercio, institución fundada por Don Raúl. Una vez graduado, en 1957, ingresó como vendedor a la Cervecería Moctezuma. Pasó por varios departamentos y al llegar al de Mercadotecnia, trazó una estrategia comercial de la que formó parte la inolvidable campaña de la Rubia Superior.
Cuando su padre se interesó en la compra de El Palacio de Hierro, el joven Alberto Baillères levantó la mano y dijo que quería el 50% del paquete de acciones que comprarían a los dueños originales. “Me apalanqué con el crédito que había solicitado mi papá. Pagamos en dos años”, recuerda Don Alberto quien tuvo que viajar mucho para conocer más a fondo el negocio de los grandes almacenes, pero siempre mantuvo la visión y la inteligencia del líder que aprende de su equipo, pues al llegar conservó a muchos colaboradores de la época de los barcelonnettes, en lugar de empezar de cero.
Con el paso de los años, La Familia Baillères convirtió a El Palacio de Hierro en la quintaesencia del lujo y el buen gusto, que se cristalizó como la tienda departamental más importante de América Latina.

Fotograma de la película de la inauguración donde el encargado corta el listón.