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02.

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1888—1920

Los Primeros grandes Almacenes:
Nuestra Belle Époque

París era un deseo

La sensibilidad francesa influyó en la arquitectura, la moda y las costumbres mexicanas. Durante mucho tiempo, lo moderno, lo elegante, el savoir faire era francés, desde el mobiliario estilo Luis XV en el recibidor de las casas hasta el idioma que aprendían los niños en el colegio.

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Cromolitografía del primer almacén de El Palacio de Hierro, 1891

Un pueblo crecido de sueños

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Joseph Léautaud

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Joseph Tron

Un buen número de habitantes de los Bajos Alpes emigraron a México en el siglo XIX, provenientes de Barcelonnette, un pequeño pueblo al sur de Francia. Joseph Tron y Joseph Léautaud, fundadores de El Palacio de Hierro, necesitaron tres décadas de arduo trabajo para convertirse en dueños de un negocio exitoso.

Los Barcelonnettes

 

J. Tron y J. Léautaud, fundadores de El Palacio de Hierro, emigraron del bucólico pueblo bajo alpino de Barcelonnette hacia México en 1864 para trabajar en los “cajones” de ropa del Centro.

Los Barcelonnettes

Dentro de un cajón de ropa

Así lucían las tiendas de novedades en México a finales del siglo XIX: un gran mostrador y la mercancía guardada en gavetas, fuera de la vista y del disfrute de la exhibición.

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“¿Qué están construyendo ahí?
¡Parece un palacio y es de hierro!”

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El nombre flotaba en el aire. En sincronía con el nombre escogido por los fundadores, los transeúntes se preguntaban si aquél altísimo edificio de cinco pisos, que construían en la esquina de San Bernardo y Callejuela, se convertiría en un ‘palacio hecho de hierro’.

 

El edificio más alto de la ciudad

En su tiempo fue la construcción más alta de la gran capital, sólo superada por la altura de las torres de la Catedral.

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Ahora comprar era como en París

La entrada al almacén proponía nuevos códigos, alejados del modelo de tienda español; los objetos lucían a través de las vitrinas y enamoraban a primera vista a la clientela.

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Una acción para enmarcar

La primera acción de El Palacio de Hierro S.A., emitida en 1898, mostraba ya el grabado que sería cuatro años más tarde, el modelo para la ampliación el edificio.

La acción No. 1 de

El Palacio de Hierro S.A.

Bienvenido el siglo XX

Más ventanas para El Palacio

Para celebrar el décimo aniversario de la tienda se tomó la decisión de construir un nuevo edificio, anexo al principal.

El tiempo pasaba en la esquina del faro y el reloj.

La remodelación para las celebraciones del Centenario de la Independencia sería majestuosa: incluía la colocación de una marquesina de hierro y una torre con un faro donde luciría el imponente reloj que habían ordenado de París.

Sucedió en las Fiestas del Centenario.

Aquél día, El Palacio de Hierro participó con un espectacular carro alegórico.

¿Cargar bolsas? Definitivamente no

Como en los almacenes franceses, la mercancía voluminosa se entregaba a domicilio el mismo día de la compra, transportada por elegantes coches a los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Litografía de un coche de reparto de El Palacio de Hierro, ca. 1910

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1914: Las llamas no lo apagaron

El edificio se redujo a cenizas. Sólo se salvaron la herrería de la puerta principal, el medallón tallado en piedra que decía ‘J. Tron y Cía.’, y la escalera de empleados, que aún forma parte del edificio actual del Centro Histórico. Incluso después del incendio, El Palacio de Hierro nunca cerró sus puertas.

La icónica fachada de El Palacio de Hierro Polanco

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