
La gran inauguración de 1921
El Palacio…a pesar de todo
Luego del incendio de 1914, el Palacio de Hierro se las arregló para seguir dando servicio en el Anexo, un local alquilado en la calle de Ocampo, donde se recibía a los clientes. Las salas de exhibición se ubicaron provisionalmente en los talleres en el “lejano” pueblo de Necatitlán (hoy calle 5 de febrero, a unas 10 cuadras). El estallido de la Revolución Mexicana y la Primera Guerra Mundial pusieron la reconstrucción en pausa: muchos barcelonnettes fueron requeridos para combatir por Francia; incluyendo a Hippolyte Signoret, el director de la empresa, Paul Dubois, el arquitecto a quien se le había encargado el proyecto del nuevo edificio, así como a otros 26 empleados de la tienda.

Boceto de la entrada del El Palacio de Hierro, original del arquitecto Juan Segura, quien trabajó bajo las órdenes de Paul Dubois.
Un nuevo edificio para un nuevo comienzo
A su regreso, Signoret se concentró en un proyecto que había sido aplazado casi una década: un nuevo edificio para El Palacio de Hierro, que no podría sólo ser una copia del anterior. Se buscaba un inmueble de vanguardia, de geometría y estilo contemporáneo, que encarnara el espíritu de los tiempos. Fue Juan Segura, discípulo de Dubois, quien hizo los primeros bocetos. La empresa francesa Schwartz, Meurer et Bergo se encargó de la estructura que nuevamente sería de hierro y acero.

Fotograma de la película de la inauguración.

La Orquesta Típica del maestro Lerdo de Tejada ameniza desde el primer piso la inauguración de El Palacio de Hierro.

Aspecto de la nueva cafetería de El Palacio de Hierro en 1921.
De color malva hasta las enaguas
Antes de despedir el siglo, la moda y las costumbres sufrieron una gran transformación: los últimos descubrimientos científicos abonaban en el campo del vestido, cambiando poco a poco la cara de la sociedad. Para el mundo de la moda, la última década del siglo XIX es conocida también como la ‘década malva’, debido a que por primera vez se usó este colorante artificial de diferentes tonos de violeta en los textiles. El color parecía anunciar más cambios: trabajos fuera del hogar para la mujer y la existencia de ropa deportiva, aunque, eso sí, todavía con el uso incuestionable del corsé en la clase alta.

Fotograma de la película de la inauguración donde el encargado corta el listón.